Mónica se ha mudado a un minipiso detrás del viejo Corte Inglés de La Coruña y ha puesto a funcionar su imaginación para ahorrar espacio. Todo tiene que caberle en 30 metros porque no tiene más.
Por eso ha prescindido de su armario ropero y ha empezado a organizar su ropa en cajas de almacenaje. Llena una caja, va a por la siguiente, la llena y va apilando.
No me convencía mucho la idea, pero reconozco que no se ve tan mal. Compró unas cajas de plástico organizadoras que acumuladas parecen un armario moderno.
En todo caso, no creo que Mónica aguante mucho tiempo viviendo en su nuevo estudio. La última vez que estuvo sola aguantó 10 días. Esta vez juró y perjuro no volver a compartir solución habitacional con nadie. Quedó agotada con su último amante, un señor de Suiza que Mónica conoció cuando el suizo se bajó de un trasatlántico para ver Coruña. Lo primero que vio fue a mi amiga. Se miraron, se enamoraron y convivieron durante cinco años hasta que se les terminó el amor.
Estas son las cajas que compró Mónica: https://amzn.to/4vMVoR3

