Nada mejor que un vestido
flojo como una túnica
para andar por casa fresca
aunque ya no sea agosto.
Este vestido de mangas
más francesas que un croissant,
tiene un color turquesa
que anima a cantar.
El largo es muy discreto,
la tela es ligerita,
lava bien en lavadora,
seca como un papelito.
La plancha le sienta bien.
No destiñe ni encoje.
Le puedes dar siete vidas
si le das los siete usos.
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